jueves, 18 de diciembre de 2008

Antonio Machado: "A orillas del Duero"


¡Primavera soriana, primavera
humilde, como el sueño de un bendito,
de un pobre caminante que durmiera
de cansancio en un páramo infinito!

iCampillo amarillento,
como tosco sayal de campesina,
pradera de velludo polvoriento
donde pace la escuálida merina!

¡Aquellos diminutos pegujales
de tierra dura y fría,
donde apuntan centenos y trigales
que el pan moreno nos darán un día!

Y otra vez roca y roca, pedregales
desnudos y pelados serrijones,
la tierra de las águilas caudales,
malezas y jarales,
hierbas monteses, zarzas y cambrones.

¡Oh tierra ingrata y fuerte, tierra mía!
¡Castilla, tus decrépitas ciudades!
¡La agria melancolía
que puebla tus sombrías soledades!

iCastilla varonil, adusta tierra,
Castilla del desdén contra la suerte,
Castilla del dolor y de la guerra,
tierra inmortal, Castilla de la muerte!

Era una tarde, cuando el campo huía
del sol, y en el asombro del planeta,
como un globo morado aparecía
la hermosa luna, amada del poeta.

En el cárdeno cielo violeta
alguna clara estrella fulguraba.
El aire ensombrecido
creaba mis sienes, y acercaba
el murmullo del agua hasta mi oído.

Entre cerros de plomo y de ceniza
manchados de roídos encinares,
y entre calvas roquedas de caliza,
iba. a embestir los ocho tajamares
del puente el padre río,
que surca de Castilla el yermo frío.

iOh Duero, tu agua corre
y correrá mientras las nieves blancas
de enero el sol de mayo
haga fluir por hoces y barrancas,

mientras tengan las sierras su turbante
de nieve y de tormenta,
y brille el olifante
del sol, tras de la nube cenicienta!...

¿Y el viejo romancero
fue el sueño de un juglar junto a tu orilla?
¿Acaso como tú y por siempre, Duero,
irá corriendo hacia la mar Castilla?



He escogido este poema básicamente por su sencillez poética puesto que no abundan las figuras estilísticas propias del lenguaje poético (no quiere decir que no haya alguna), es más bien una descripción de un paisaje, de una tierra, Castilla.

Leyendo este poema el lector se puede hacer una idea buena de lo que es el paisaje castellano, abundan los adjetivos: “amarillento, polvoriento, dura, fría…” que nos sumergen en una visión muy emotiva del paisaje.

Al leer este poema me ha recordado el verano que pasé en el pueblo de mi abuela materna que es un pueblecito de Palencia a orillas del Pisuerga.

El autor ha acertado con la descripción puesto que al leer el poema me venian a la cabeza imágenes de esa misma zona.

Julen Urkizu 2.D

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